Hace unos días me enteré que la ministra Elena Salgado pretende incluir el vino dentro del colectivo de bebidas que afectan los altos niveles de alcohol en los se encuentran sumergidos los jóvenes españoles. La ministra pretende algo así como elaborar un proyecto de ley con una serie de medidas que afectarán directamente al consumo de dicha bebida entre los más jóvenes, y lo que es peor, afectarán directamente a la concepción del vino y su forma de entender su consumo entre dicho colectivo. Dicho sea de paso, el Ministerio, en un acto de perversidad democrática, acaba de anunciar que revoca el anteproyecto y lo pospone por razones electorales hasta nuevo aviso. Las democracias deben obviamente legislar e incluso prohibir en algunos casos, pero de ahí a incluir el vino dentro del paquete de culpables de la alcoholización juvenil, en un país con una cultura vinícola como la nuestra, me parece una aberración. Es obvio que el vino es una bebida alcohólica como cualquier destilado susceptible de ser consumido por los jóvenes, y que como tal, puede tener los mismos efectos negativos que cualquier otra bebida alcohólica, pero a su vez decir que el vino es reconocido mediante la Ley del Vino del 2003 como una bebida con innumerables propiedades alimenticias si es consumido con moderación.
La cultura del vino requiere un aprendizaje elaborado como muchos de los caldos que se elaboran en la península. Y ese mismo aprendizaje es el que debe difundir y fomentar el Gobierno. El vino representa hoy por hoy en España una fuente cultura y conocimiento indescriptibles, fuente de tradiciones, así como fuente de riqueza para viticultores, bodegueros, amén de constituir un ecosistema que ocupa nada menos que 1,2 millones de hectáreas de terreno en la península. Un terreno que, en muchas ocasiones, no vale para otra cosa que para el muy ancestral cultivo de la vid, por lo que resulta también una fuente de sostenibilidad para un campo sumergido en plena crisis conceptual. Con unos niveles de consumo de vino per cápita por los suelos, la Ministra, que parecer haber olvidado el segundo apellido de su Ministerio, sigue empeñada en atribuir al vino parte de una culpa arrogable a un sinfín de razones que no vienen al caso. Me pregunto si la señora Salgado se habrá inspirado en un caldo de baja calidad, envuelto en tetrabrick, para elaborar dicho anteproyecto, por lo que termino diciéndole que hay que ser responsable en beber, igual que en legislar.
El problema de tot plegat és que el vi és al món del alcohol juvenil el mateix que la ministra Salgado a la política. És a dir, no tenen res a veure.
Setmana rera setmana rebem les dades de morts i ferits en accidents de trànsit. Per habituals que s’hagin tornat les xifres no deixen de ser senzillament esgarrifoses. És doncs normal que el govern intenti buscar noves fórmules per rebaixar aquestes macabres xifres.
El problema és que no comptàvem amb la Salgado: és que la ministra no ha anat mai a una discoteca? o a qualsevol plaça on cada cap de setmana s’amunteguen milers de joves per posar en pràctica el famós “botellón”? és que Jack Daniel’s pertany a la D.O Priorat? O potser el JB es produeix al Penedès?L’alcoholisme juvenil i les seves conseqüències són fruit en gran part del consum exagerat de begudes alcohòliques d’alta graduació. Així doncs, què hi pinta el vi? Les ànsies reguladores de la ministra l’han portat a un ridícul considerable i que el seus superiors la desautoritzessin de forma pública.
Potser entre la seva Enginyeria Industrial en Tècniques Energètiques i Organització Industrial, la llicenciatura de Ciències Econòmiques en l’especialitat d’Estructura Econòmica i el Màster en Mètodes Quantitatius en Gestió, la Sra. Salgado no ha tingut temps de copsar la realitat alcohòlica dels joves. Ministra, a la seva salut!
Nota de cata. Vista: Rojo picota con ribete azulado.
Diversas opiniones se han precipitado sobre la ley antialcohol, todas ellas respetables y lógicas. En mi opinión en las sociedades avanzadas, creo recordar la nuestra, las leyes deberían imponerse como última opción. Personalmente me relamía cuando iba “Con Patucos” y me decantaba por transgredir estas leyes tan inocuas. También, hay que reconocerlo, me identificaba con entornos como éstos. D.O’s. no temáis, no van a por vosotras.
Lo lamentable y denunciable de todo este etílico embrollo, son dos cosas; los amenazantes borradores y la interrupción de la tramitación del proyecto de ley por ser tema de confrontación electoral.
En el primer caso se demuestra que los gabinetes de asesores, son como los vinos rancios, sufren de ausencia de oxígeno. En el segundo caso y aún más grave es que el patio de butacas de nuestro parlamento esté hecho de roble americano, prefiriendo la de roble francés.
Pongamos un ejemplo de qué hubiera pasado con el primer borrador. Se acuerdan del provechoso slogan turístico “La Tierra Con Nombre de Vino” pues, o la Comunidad de la Rioja lo cambia o se queda despoblada de niños. Y ahora un análisis del segundo caso. Muchos votos se perderían en las comunidades productoras de vino. No preocupan las del norte con ribete azulado, pero si las de rojo picota como es la socialista Castilla la Mancha, siendo esta, la comunidad con mayor producción de vino.
Por enésima vez, nos vamos de vinos con la mejor compañía, cobardes y carroñeros. Recomiendo bálsamos reconocidos como el paracetamol o la “chispa de la vida” y afrontar plácidamente estas familiares resacas causadas por el vino peleón de D.O. “Electoral”. ¡Un brindis por los cerveceros!
Fecha:Viernes; Hora: 22.30; Lugar: un hospital de la red de asistencia pública.
- Hola, ¿son ustedes los padres de Raquel García?
- Sí Doctor. ¿Qué ha pasado?, estamos asustados, cuando nos llamaron de la discoteca estábamos a punto de salir hacia el aeropuerto.
- Intoxicación etílica aguda, muy frecuente hoy en día entre los jóvenes de su edad. Se recuperará, le hemos suministrado una dosis de glucosa. Un par de horas, y a casa.
- Pero si sólo tiene 13 años Doctor, seguro que le han forzado a beber en esa discoteca.
- Lamento informarles que no se trata del primer episodio, su hija ya ingresó en otro hospital hace casi dos meses, con el mismo cuadro. Posiblemente haya habido alguna intoxicación anterior, que no ha terminado en urgencias. Es lo normal en estos casos.
- ¿Me está diciendo que mi hija es alcohólica? Es imposible, en casa jamás ha probado una gota, ni siquiera vino o cerveza que solemos tomar en casa.
- Es más grave de lo que parece. Su hija necesita atención psicológica además de muchísima información. Si su hija continúa abusando del alcohol de esta manera, su sistema hormonal y de crecimiento se verá afectado peligrosamente.
- Pero Doctor, en casa siempre le hemos avisado de las consecuencias del alcohol y del tabaco, ella lo sabe, tiene hermanas mayores y está cansada de oírlo, todo eso de los botellones…
- Es el ritual de paso prematuro, de preadolescentes a adultos; el tabaco, las drogas, el alcohol sirven para ser aceptados por el grupo, para reconocerse entre ellos, dejar de ser niños y ser mayores. En algunos países de África esos mismos niños cargan fusiles de asalto y matan para ser considerados soldados.
- ¿Y cómo protegemos a nuestros hijos entonces de todo esto? son niños, todavía no toman decisiones responsables, ni valoran las consecuencias de sus actos.
- El sistema de salud público colabora con los institutos de secundaria para informar sobre el problema mediante talleres y actividades. Quizás el gobierno pudiera implantar medidas más severas relacionadas con la publicidad de las bebidas alcohólicas, pero creo que los intereses de los bodegueros del vino y los votos que arrastran tienen la última palabra. Por cierto, la oposición dice que “no hay que crear problemas a la gente, ni armar líos“.
- Gracias Doctor.
- De nada, Raquel se pondrá bien, pero todos debemos advertirle del riesgo que corre. Ah, y no se preocupen por la factura, la pagamos todos.
Comentaris Recents