Deseo llevar el debate hacia la discusión que el amigo calculista plantea acerca del esfuerzo que el Estado realiza a cerca del binomio I+D civil y militar. No acabo de entender como un país como España destina el 34% de su inversión pública en I+D a programas militares, prácticamente el doble de lo que la media de la Unión Europea destina a las mismas partidas conceptuales. Entre los Quince, tan sólo el Reino Unido, con una cifra cercana al 40% supera la aportación española, y tan sólo tres, entre ellos España, supera la cifra del 10%. Esta militarización de la inversión en I+D es un hecho que no se nos debe pasar por alto, sobretodo si analizamos tanto la estructura de la economía española como el rol militar de nuestro país en el mundo. A parte de valoraciones sobre los conflictos en los que participan, países como los EEUU o Israel, poseen un claro sistema de investigación cuyo circuito de transmisión parte de los fondos públicos los cuales van tejiendo una vasta red industrial de desarrollo tecnológico e investigación aplicada al uso civil. Pero éste no es el caso de España, la cual se encuentra lejos de poder lograr dichas sinergias obteniendo un considerable suspenso en todos los valores de investigación: la tasa de gasto en I+D durante el año 2006 fue de un 1,07% sobre el PIB, frente al 1,82% de los UE-15 y el 2,26% de los países de la OCDE; los gastos empresariales en porcentaje del gasto total en I+D del año 2006 fueron del 54,1% frente al 63,3% de los UE-25 y 67,7% de los de la OCDE; también el esfuerzo en I+D del sector público español que se encuentra en un 0,48% en comparación con el 0,64% de los UE-15 y el 0,67% de los países de la OCDE. El Gobierno, los políticos, deben plantearse seriamente la situación ya que la dependencia tecnológica exterior es cada vez mayor.
Esperemos que el nuevo CNIC, vetado en su día dicho sea de paso por el nacionalismo catalán, sea un punto de referencia en los programas de I+D de la economía española.
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Permítame mi amigo calculista un pequeño comentario acerca de la foto del legionario con la cabra. ¿Por qué no ha puesto usted el Ministro de Defensa, el Sr. Alonso?, ¿por qué no un alto funcionario con su corbata y maletas pertinentes?, ¿por qué no un alto cargo militar destacado en Kosovo o Afganistán?. Nada que ver con un pobre legionario, fatigado de pasar semanas en el desierto de Melilla, mientras por las noches escribe largas correspondencias a su novia.

“Al projecte de pressupostos generals de l’Estat per al 2007, les partides dedicades explícitament a R+D militar, es mantenen en màxims històrics i sumen 1586,10 milions d’Euros, la segona xifra més gran de tots els temps.
Tot i que aquestes fons es redueixen lleugerament respecte a l’any passat (97 milions d’Euros), l’augment espectacular en el nombre de programes de desenvolupament d’armament, que passen de 9 a 13, fa preveure futurs increments. En canvi, la suma de pressupostos per a recerca científica (que inclou totes les ciències socials i naturals), sanitària, educativa, mediambiental, agrària, geològica, oceanogràfica i energètica, tot just suma 1387,17 milions d’Euros; 200 menys dels que rep la recerca militar.En altres paraules, els PGE2007, tal com ja ha passat en anys anteriors, aposten pel desenvolupament de nous sistemes d’armes en detriment de la recerca socialment útil i que col·labori en la resolució dels problemes i reptes als que s’enfronta actualment el nostre estat.”
Extret de: Informe sobre el projecte de pressupostos per a la R+D civil i militar a l’estat Espanyol (2007). Elaborat per la Plataforma Prou Investigació Militar.
Este principio de disuasión se basa en comprar a Yankeelandia 24 misiles Tomahawk, los mismos artilugios que arrasaron el Golfo, Kosovo, Afganistán o Irak. A razón de 500.000 Euritos cada uno, como un pisito en Barcelona. Capaces de alcanzar un objetivo situado a 1.600 kilómetros de distancia con un margen de error de diez metros. Además si se activa el menú herramientas, y se selecciona la opción daños colaterales, se pueden reprogramar en vuelo o elegir entre 15 blancos alternativos. La gama de colores y tapicerías todavía no figura en el catálogo.
Hay otro aspecto a tener muy en cuenta. Parece ser que sin una red de GPS propia, estos bichos devastadores se tornan ciegos. Es decir, contaríamos con los ojos de nuestro gran aliado americano y, muy a pesar mío, seguramente con su cerebro. Qué bien, ahora me siento más seguro y tranquilo. Podremos contraatacar y sobretodo hacer que tiemblen todos aquellos países poseedores de armamento nuclear.
Sin embargo, Sr. Alonso, el tema apesta. En el prebélico 2002, nuestra “inteligencia militar” (tranquilos lectores es un eufemismo), propone la compra de los misiles al gobierno del PP, que cuenta con el beneplácito socialista. Ya con el estratega Bono como ministro de defensa en 2005, se aprueba la comanda y se detallan los pagos de la operación con Mr. Rumsfeld. Ahora en 2007, el ministro Alonso hace lo peor, archivar el albarán y pulsar el botón.
Esta partida presupuestaria se debería aprobar en el congreso, y cuando llegue la hora me juego un misil de éstos, que el PP con lo que disfruta de los juegos de guerra, vota en contra sólo porque ellos comprarían más.
Expreso mi más sincero pésame a todos aquellos investigadores, educadores, artistas, parados y pensionistas en fin, a los ciudadanos que ven cómo el gobierno dedica 72 millones de euros a la disuasión y no a su precaria y difícil situación.







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